Tienes el guion. Te lo escribió ChatGPT, tu agencia o lo escribiste tú un domingo. El problema no es qué decir: es decirlo a cámara sin que se note que lo estás leyendo.
Lo normal es una de dos. O te lo aprendes de memoria, tardas cuarenta minutos en sacar noventa segundos limpios y acabas sonando a examen oral. O lo lees del portátil que tienes al lado y en el vídeo se ve justo eso: una persona mirando un poco por debajo y un poco a la izquierda de quien la escucha.
Por eso hemos hecho un teleprompter que funciona en tu propio móvil, gratis y sin instalar nada. Te contamos cómo está pensado, porque las decisiones que hay detrás sirven también si grabas de otra manera.
Lo que delata que estás leyendo es la mirada
Un espectador no sabe explicar por qué un vídeo «suena a leído», pero lo nota en segundos. Casi siempre es por los ojos: la mirada no está en la lente, sino unos centímetros más abajo, donde está el texto. Y va de izquierda a derecha, barriendo la línea.
Los teleprompters de toda la vida lo resuelven con un cristal delante del objetivo. Funcionan muy bien, pero cuestan entre unos 50 y unos 250 euros, hay que montarlos y casi nadie los lleva encima el día que tiene un hueco entre pacientes. Si quieres uno físico, en nuestra página de teleprompters explicamos cuál compensa.
En el móvil, la solución es más simple de lo que parece: poner la frase arriba del todo, pegada a la cámara delantera, y que sea corta. Si la frase cabe en la cabeza de un vistazo, la dices mirando a la lente y no al texto.
Frases cortas, de las que se dicen sin volver a mirar
La segunda decisión es el tamaño de lo que lees. Un párrafo entero en pantalla te obliga a volver al texto a mitad de frase, y eso se ve. Por eso el teleprompter parte tu guion en frases de como mucho una veintena de palabras, cortando donde termina una idea y no a mitad.
Las frases pasan solas, al ritmo que elijas: despacio, normal o rápido. Pruébalo una vez sin grabar y quédate con el que te salga natural. Para un médico explicando algo a un paciente, el ritmo «normal» suele ser el bueno; el de locutor de radio es demasiado rápido.
Por sitios, para no repetir el vídeo entero
Si tu guion dice «sentada en la mesa» y luego «de pie, junto a la camilla», el teleprompter lo entiende como dos sitios distintos. Grabas el primero, lo revisas y pasas al siguiente.
Parece un detalle, pero cambia la tarde: si la última frase sale mal, repites ese sitio, no todo el vídeo. Y cada toma ya viene separada para montarla.
Pega el texto tal cual te lo dio ChatGPT
Un guion hecho con inteligencia artificial viene lleno de cosas que no se dicen: «Título:», «Duración: 45 segundos», «Gancho (0-3 s):», «[Mirando a cámara]», los hashtags del final… Si eso llega a la pantalla, acabas leyendo en voz alta «gancho, dos puntos».
No hace falta que lo limpies. Al pegarlo, el teleprompter quita los títulos, las etiquetas, las acotaciones y los hashtags, y convierte «Escena 2 – De pie junto a la camilla» en un sitio de grabación. Si quieres ver lo que ha quitado, puedes abrir el texto limpio y retocarlo.
También puedes subir el PDF o el Word que te mandaron. Se lee dentro de tu navegador.
Si vas a pedirle el guion a ChatGPT, esto le da justo lo que el teleprompter entiende mejor:
Escríbeme el guion de un reel de 45 segundos para mi consulta de [especialidad] sobre [tema]. Háblale a un paciente, no a un médico, y en frases cortas. Divídelo en dos escenas e indica para cada una dónde me pongo (por ejemplo, «sentada en la mesa» o «de pie junto a la ventana»). Empieza con una pregunta que se haría un paciente y termina invitando a pedir cita, sin prometer resultados.
Antes de grabar, léelo en voz alta una vez. Si alguna frase no te suena a cómo hablas tú, cámbiala: se nota mucho cuando alguien dice una palabra que no usaría nunca.
Tu guion y tu vídeo no salen de tu móvil
Esto no es un detalle técnico, es la razón de que puedas usarlo en la consulta. Ni el texto ni el vídeo pasan por ningún servidor: el PDF se abre en tu navegador, la grabación se hace en tu teléfono y al terminar se guarda en tu galería. No hay cuenta, ni registro, ni nada que instalar.
Si en un vídeo hablas de un caso, aunque sea sin datos, o se ve parte de tu consulta, no se lo estás enseñando a nadie más que a quien tú decidas después.
Cómo sacarle partido en cinco minutos
- Apoya el móvil en vertical, a la altura de los ojos. En una pila de libros vale; en la mano, no: no se puede leer y sujetar a la vez sin que tiemble.
- Ponte de cara a la ventana, no de espaldas. La luz delante te quita años y ojeras; detrás, te convierte en una silueta.
- Haz una toma de prueba de diez segundos y escúchala. Si hay eco, acércate al móvil o graba en una sala con más cosas (estanterías, cortinas).
- Graba cada sitio y revísalo antes de pasar al siguiente. Es mucho más fácil repetir ahora que darte cuenta en casa.
- Guarda y publica. El vídeo va a Fotos (iPhone) o a la Galería (Android), listo para subir a Instagram, editar o mandar a quien te lo monte.
Si es la primera vez, el vídeo no te va a gustar. Publícalo igual. Lo explicamos mejor en cómo grabar vídeos en tu consulta sin que parezcan caseros: el segundo siempre sale mejor que el primero, y el décimo ya no se parece en nada.
Cuando grabar deja de ser el problema
Con el teleprompter, grabar pasa a ser lo fácil. Lo que queda es lo de siempre: saber qué contar cada semana, escribirlo para que lo entienda un paciente y montarlo para que se vea profesional.
Eso es lo que hacemos con las consultas con las que trabajamos. Nosotros escribimos los guiones y se los dejamos preparados en este mismo teleprompter; ellas los graban en su móvil y, al terminar, el vídeo nos llega solo para editarlo y publicarlo. Si quieres que lo veamos para tu consulta, cuéntanos qué tienes en mente.
Y si de momento solo quieres grabar tu próximo vídeo, abre el teleprompter y pega tu guion.
Este artículo es orientativo y no constituye una recomendación personalizada. Cada especialidad y cada consulta tienen un contexto distinto.
