La gente que no viene
Cada cita que se cae sin avisar es una hora de consulta que ya no se puede ofrecer a nadie. La calculadora cuenta solo la mitad, porque la otra mitad se suele rellenar avisando a otra paciente.
Mueve cuatro controles y mira tu cifra cambiar en directo: los pacientes que no vienen y las personas que preguntaron y nadie volvió a llamar.
Arrastra o escribe. La cifra cambia al momento y no se guarda nada.
Una semana corriente, ni la mejor ni la peor.
Solo la primera visita. Sin pruebas ni tratamiento.
Cancelaciones de última hora y las que sencillamente no vienen.
Teléfono, WhatsApp o formulario. Preguntaron y ahí se quedó.
Ejemplo de una consulta tipo
9.760 €
813 € cada mes
Una agenda online con recordatorio el día antes. Se instala y funciona sola.
Volver a llamar, contestar en el día, no dejar caer a nadie. Ninguna herramienta lo hace sola.
Es una estimación con supuestos conservadores, no una contabilidad. Sirve para ver por dónde se va el dinero y en qué orden taparlo, no para cuadrar un balance.
(si de verdad quieres dejar de perder esas citas)
Reviso personalmente cada solicitud para ver si de verdad te podemos ayudar. Tu cifra viaja con ella, así no empezamos de cero. Y al enviarla te llevas los 10 mensajes de WhatsApp, encajemos o no.
La calculadora no guarda nada. Este formulario es voluntario.
El problema
Una consulta de ginecología con la publicidad funcionando de verdad: 58 contactos en seis semanas a 4,39 € cada uno. Buen anuncio, buen coste. Y a doce de ellos no les llamó nadie nunca. El coste real por paciente se duplicó sin que fallara una sola cosa del marketing.
Cada cita que se cae sin avisar es una hora de consulta que ya no se puede ofrecer a nadie. La calculadora cuenta solo la mitad, porque la otra mitad se suele rellenar avisando a otra paciente.
Un WhatsApp que entró el martes y se contestó el viernes. Una llamada perdida entre dos pacientes. De quienes sí reciben respuesta, cierra uno de cada cuatro: está medido, no estimado.
Tampoco está sumado lo que esa persona habría gastado después de la primera visita.
La solución
Hemos revisado de arriba abajo un programa de marketing médico de 900 €: seis módulos, unas sesenta lecciones sobre dominio, píxel, landing y campañas. Está bien hecho. Y no tiene ni una sola lección sobre el martes: contestar el WhatsApp que entró ayer, volver a llamar al que no cogió el teléfono. Todo son tareas de montar. Ninguna es de sostener.
Un recordatorio informa; una confirmación permite actuar. Los 10 mensajes de WhatsApp que te llevas al enviar el formulario ya están escritos así. Si quieres el protocolo completo, está en el Sistema 48-24-2 (29 €) y en la guía del blog.
No es un problema de saber. Es un problema de sostener, y es lo que hacemos.
Trabajemos juntosPreguntas frecuentes
No. No pedimos nombre, teléfono, email ni registro. Mueves los controles y la cifra sale al momento. El formulario de debajo del resultado es voluntario.
No. El cálculo ocurre entero en tu navegador y no se envía a ningún sitio. Solo si decides rellenar el formulario opcional viajan contigo esos cuatro números, porque sin ellos no habría desglose que escribirte. Nunca a tu espalda.
Es orientativa, y va a propósito por lo bajo: damos por hecho que rellenas la mitad de las citas que se caen y contamos solo la primera consulta. La cifra real de una consulta suele ser más alta que la que ves, no más baja.
Depende mucho de la especialidad y de si la consulta es privada o de aseguradora, pero por encima del 10 % de citas perdidas casi siempre hay margen solo con cambiar cómo se avisa.
Mejor. Significa que esa parte la tienes resuelta y que tu problema está antes: en que no llega suficiente gente a pedir cita. Eso es otra conversación y también la tenemos, pero no empieza por la agenda.
Bajas al formulario de esta misma página. No se envía nada hasta que lo rellenas y pulsas el botón. Si encajamos, al enviarlo eliges hueco para una videollamada de 20 minutos; si no, te lo decimos antes y te mandamos igualmente tu desglose.
No te falta aprender otra cosa. Te falta que alguien lo sostenga la semana que tienes quirófano: el contenido sale, los mensajes se contestan y a quien no cogió el teléfono se le vuelve a llamar.