La dermatología es la especialidad con más ruido alrededor: centros estéticos, cabinas y clínicas franquiciadas que se anuncian igual que tú. Hacemos que quien busca un dermatólogo de verdad vea que tú lo eres.
Te llegan pacientes que ya han pasado por un centro estético y vienen a arreglar algo.
Ves que anuncios de sitios sin médico aparecen por encima de ti en tu propia ciudad.
Tienes dos tipos de paciente muy distintos — el de revisión de lunares y el estético — y la misma web para los dos.
Tu agenda pública está llena, pero la privada no refleja tu formación.
Quieres delegar el marketing sin que la marca se te vaya de las manos.
La dermatología es probablemente la especialidad donde más se confunde al paciente. Un centro estético sin ningún médico en plantilla puede anunciarse en Google con las mismas palabras que tú, con más presupuesto y sin las limitaciones deontológicas que tú sí tienes.
Y hay un segundo problema, más silencioso: al dermatólogo le llegan dos pacientes que no se parecen en nada. El que viene por una revisión de lunares y el que viene por un tratamiento estético buscan cosas distintas, tienen miedos distintos y no se convencen con el mismo texto. Meterlos a los dos en la misma página hace que ninguno se sienta en el sitio correcto.
Tu ventaja es que eres médico. El problema es que en internet eso no se ve solo: hay que hacerlo visible.

Unas preguntas cortas y ves al momento en qué punto se pierden tus pacientes y qué corregir primero.
Si encaja, 20 minutos por videollamada o por WhatsApp. Después, por escrito: qué hacemos, cuánto cuesta y qué necesitamos de ti.
Lo ponemos en marcha; tu participación es mínima.
Te contamos qué pasa y ajustamos; no prometemos cifras.
Una presencia que deje claro desde el primer vistazo que hay un dermatólogo detrás, con recorridos separados para el paciente clínico y el estético. Lo que no te garantizamos es un número de pacientes: depende de tu zona, de cuánta competencia estética tengas cerca y de la inversión. Te lo explicamos sin adornos al revisar tu consulta.
No compitiendo en su terreno. Ellos ganan en volumen de anuncios; tú ganas en autoridad y confianza. El contenido que explica bien un diagnóstico posiciona a medio plazo y ellos no lo pueden imitar, porque no tienen un médico que lo firme.
Casi siempre sí, al menos en páginas distintas. Son dos decisiones de compra diferentes. Mezclarlas hace que el paciente oncológico dude y que el estético no encuentre lo que busca.
Con cautela. Hay límites deontológicos y de publicidad sanitaria, y además las plataformas restringen ese tipo de imagen. Se puede trabajar el resultado sin depender de ella.
Sí. No es lo mismo dermatología oncológica, tricología, dermatología pediátrica o estética. Al revisar tu consulta concretamos por qué paciente quieres ser conocido.
No todas hacen falta desde el principio. Al revisar tu consulta decidimos cuáles tienen sentido para tu consulta de dermatología.
Tu web propia, pensada para que el paciente privado dé el paso.
→Publicaciones que explican lo que sabes sin que tengas que grabarte cada día.
→Campañas medidas, con tope de inversión y con las cifras encima de la mesa.
→Recordatorios, seguimiento y agenda funcionando solos.
→Para quien prefiere aprender a llevarlo por su cuenta.
→Un paciente busca un tratamiento y le salen tres centros de estética y tú. Nada en esos resultados dice quién tiene un médico detrás. Esto es lo que sí lo dice, y dónde se pone.
→Lo que hay que meter en la maleta para no depender del portátil ajeno en una ponencia, y cómo convertir esa charla en meses de contenido y visibilidad.
→Un sistema sencillo para archivar tus vídeos y fotos de consulta sin perderlos, con el material clínico de pacientes siempre separado del de marketing.
→Contestas unas preguntas cortas (tu especialidad, cómo te piden cita hoy y dónde crees que se pierden tus pacientes) y al terminar ves en pantalla en qué punto se pierden y qué conviene corregir primero, sin dejar tus datos. Si encaja, eliges una videollamada de 20 minutos o sigues por WhatsApp. La propuesta llega después de hablar.
Lo que cambia entre especialidades es el paciente, no el método. Si quieres verlo entero antes de decidir, aquí está cómo funciona el marketing médico en dermatología.