Próstata, vasectomía, andrología: son consultas que nadie comenta en una comida. Construimos tu presencia para que el paciente te encuentre, entienda lo que le vas a hacer y pida cita sin tener que contárselo a una centralita.
Ves mucho paciente derivado o de mutua, pero poco paciente que te haya elegido a ti.
Sabes que tus consultas son delicadas y que la gente tarda meses en dar el paso.
Tu web, si la tienes, no explica los procedimientos con la claridad que tú los explicas en consulta.
No quieres un marketing ruidoso: quieres uno sobrio, que dé confianza.
Prefieres delegarlo del todo antes que ponerte a aprender de esto.
La urología tiene un obstáculo que otras especialidades no tienen: la vergüenza. El paciente que sospecha un problema de próstata, el que se plantea una vasectomía o el que tiene una disfunción no llama a una centralita a explicarlo. Busca solo, de noche, desde el móvil, y lee mucho antes de decidirse.
Eso significa que la decisión ya está tomada cuando te llama. Si en esa búsqueda tú no apareces, o apareces sin nada que leer, el paciente no es que te descarte: es que nunca supo que existías.
En urología no se compite por el que ya te conoce. Se compite por el que está buscando a las once de la noche.

Analizamos tu situación como urólogo y tu enfoque clínico.
Qué hacemos, cuánto cuesta y qué necesitamos de ti. Sin sorpresas.
Lo ponemos en marcha; tu participación es mínima.
Te contamos qué pasa y ajustamos; no prometemos cifras.
Una presencia que explique cada procedimiento con tu criterio, que permita pedir cita sin tener que dar explicaciones por teléfono, y que transmita discreción. Lo que no te podemos prometer es un número de pacientes: depende de tu zona, de tu subespecialidad y de si inviertes o no en publicidad. Te lo decimos claro en el diagnóstico.
Al contrario: cuando el tema es íntimo, la información clara es lo que más se agradece. No se trata de anunciar nada llamativo, sino de que quien busca "vasectomía" en tu ciudad encuentre a un médico que se lo explica bien, y no un anuncio.
Sí, y en urología lo recomendamos. Formulario y WhatsApp funcionan mucho mejor que el teléfono para el primer contacto, porque el paciente no tiene que decir en voz alta por qué llama.
En procedimientos concretos como la vasectomía, sí ayuda. Es una de las primeras cosas que busca el paciente, y no encontrarlo suele significar que se va a otro sitio.
Sí. No es lo mismo enfocarse en andrología, en oncología urológica o en suelo pélvico. En el diagnóstico concretamos por qué paciente quieres ser conocido.
No todas hacen falta desde el principio. En el diagnóstico decidimos cuáles tienen sentido para tu consulta de urología.
Google Business, Doctoralia y redes, puestos a punto y conectados entre sí.
→Tu web propia, pensada para que el paciente privado dé el paso.
→Publicaciones que explican lo que sabes sin que tengas que grabarte cada día.
→Campañas medidas, con tope de inversión y con las cifras encima de la mesa.
→Recordatorios, seguimiento y agenda funcionando solos.
→Para quien prefiere aprender a llevarlo por su cuenta.
→Un sistema sencillo para archivar tus vídeos y fotos de consulta sin perderlos, con el material clínico de pacientes siempre separado del de marketing.
→Guía práctica para médicos que quieren empezar a publicar vídeo: qué importa de verdad, qué comprar primero y los tres fallos que delatan un vídeo casero.
→Una guía para medir las citas perdidas, confirmar con tiempo y facilitar que el paciente cancele o reprograme antes de dejar un hueco vacío.
→El diagnóstico es gratuito, dura 15 minutos y no tienes que comprar nada. Solo claridad sobre tu siguiente paso.
Lo que cambia entre especialidades es el paciente, no el método. Si quieres el mapa completo antes de decidir, aquí está cómo funciona el marketing médico en urología.