La odontología en España es el mercado más saturado de la sanidad privada. Trabajamos tu clínica para que el paciente elija por criterio y no por el importe del escaparate.
Tienes cerca franquicias o cadenas que anuncian precios con los que no quieres competir.
Recibes muchos presupuestos pedidos y pocos aceptados.
Haces tratamientos complejos —implantes, ortodoncia, rehabilitación— pero te llegan sobre todo limpiezas.
Tu clínica lleva años funcionando y su reputación no se ve por ningún lado en internet.
Quieres delegar el marketing y dejar de improvisar con las redes.
La odontología es el único sector sanitario donde el paciente compara presupuestos como quien compara electrodomésticos. Y en esa comparación siempre habrá alguien más barato: las cadenas pueden permitirse perder dinero en el primer tratamiento porque lo recuperan en el siguiente.
La salida no es igualar el precio, es cambiar lo que se compara. Un paciente que entiende por qué un implante cuesta lo que cuesta, quién se lo va a poner y qué pasa si algo va mal, deja de mirar solo el número. Pero para entenderlo tiene que poder leerlo en algún sitio antes de pedir cita.
Mientras el paciente solo pueda comparar precios, comparará precios. Dale algo más que comparar.

Analizamos tu situación como odontólogo y tu enfoque clínico.
Qué hacemos, cuánto cuesta y qué necesitamos de ti. Sin sorpresas.
Lo ponemos en marcha; tu participación es mínima.
Te contamos qué pasa y ajustamos; no prometemos cifras.
Una presencia que explique tus tratamientos, muestre quién está detrás y convierta la primera visita en algo más que un presupuesto. Lo que no te garantizamos es un número de pacientes: depende de tu zona, de cuánta cadena tengas alrededor y de la inversión. Lo hablamos con honestidad en el diagnóstico.
Depende del tratamiento. En algunos ayuda a filtrar y evita visitas que no van a ningún sitio; en otros conviene explicar el rango y por qué varía. Lo que no funciona es esconderlo del todo: el paciente lo interpreta como que es caro.
Es justo donde más se nota. Un implante o una ortodoncia se piensan durante semanas y se buscan mucho antes de pedir cita. Ahí es donde el contenido bien hecho decide.
En odontología es casi seguro que las hay. Lo importante no es que no existan, sino que estén respondidas y que las buenas sean muchas más. Eso se puede trabajar sin pedirle nada raro a nadie.
Sí, y suele ser donde más diferencia se ve, porque son las que más tienen que ganar frente a las cadenas.
No todas hacen falta desde el principio. En el diagnóstico decidimos cuáles tienen sentido para tu consulta de odontología.
Google Business, Doctoralia y redes, puestos a punto y conectados entre sí.
→Tu web propia, pensada para que el paciente privado dé el paso.
→Publicaciones que explican lo que sabes sin que tengas que grabarte cada día.
→Campañas medidas, con tope de inversión y con las cifras encima de la mesa.
→Recordatorios, seguimiento y agenda funcionando solos.
→Para quien prefiere aprender a llevarlo por su cuenta.
→Lo que hay que meter en la maleta para no depender del portátil ajeno en una ponencia, y cómo convertir esa charla en meses de contenido y visibilidad.
→Un sistema sencillo para archivar tus vídeos y fotos de consulta sin perderlos, con el material clínico de pacientes siempre separado del de marketing.
→Guía práctica para médicos que quieren empezar a publicar vídeo: qué importa de verdad, qué comprar primero y los tres fallos que delatan un vídeo casero.
→El diagnóstico es gratuito, dura 15 minutos y no tienes que comprar nada. Solo claridad sobre tu siguiente paso.
Lo que cambia entre especialidades es el paciente, no el método. Si quieres el mapa completo antes de decidir, aquí está cómo funciona el marketing médico en odontología.